El Municipio de Olavarría invita a participar de las diferentes propuestas que se desarrollarán durante este fin de semana en el Museo Dámaso Arce, en clave con el cronograma del mes de mayo.

La primera será este sábado 2 de mayo desde las 16 horas, denominada “Postales de Mayo”, donde se trabajará sobre la obra del artista Emeric Essex Vidal (nacido en Inglaterra en 1971 y fallecido en 1861), pintor aficionado que se encargó de retratar escenas urbanas de la época. Tomando algunas de sus acuarelas como base, el participante podrá diseñar su propia postal de mayo.

El taller está destinado a público adulto en general, a cargo del prof. Diego Pardo, con un cupo limitado por orden de llegada. No se necesitan conocimientos previos, y los materiales serán provistos por el espacio.

Por otro lado, el domingo 3 de mayo, a las 17 horas, se realizará una visita comentada sobre el retrato de Manuel Belgrano. Anticipando la celebración de la creación de la escarapela, la prof. Cecilia Bax, con la asistencia del prof. Sebastián Andrade, llevará a cabo una visita guiada y comentada sobre el retrato de Francois Casimir Carbonnier que realizará de Manuel Belgrano y que hoy forma parte  de la colección patrimonial del Museo Dámaso Arce. La actividad está destinada al público en general.

Asimismo, continúan en exhibición las muestras: “Décadas en diálogo”, en conmemoración del 65 aniversario del MDA, la muestra “Made in Olavarría” de la artista local Nadia Borgnies, y la muestra de “Arte Sacro” que vincula el patrimonio hispánico de los siglos XVIII y XIX, con la modernidad, a través de ilustraciones e historietas religiosas.

Los horarios para visitar el museo ubicado en San Martín 2862, son: martes a viernes de 8 a 15 horas, sábados y domingos de 15 a 18  horas. Quienes soliciten más información podrán hacerlo por correo electrónico a museo.damasoarce@olavarria.gov.ar

Sobre Emeric Essex Vidal y su obra

 

Las acuarelas realizadas por Vidal, en un primer viaje a Buenos Aires, despertaron en ese entonces interés en Gran Bretaña, donde se publicó en 1820, una libro titulado Picturesque Illustrations of Buenos Ayres and Montevideo (Ilustraciones pintorescas de Buenos Aires y Montevideo), editado por R. Ackermann, que incluye una serie de 22 acuarelas realizadas en Inglaterra a su vuelta, sobre la base de las realizadas en su viaje.

Si bien Vidal no fue la primera persona que realizó pinturas del territorio argentino y uruguayo, sí fue la primera de que se tenga registro que representó a sus ciudades desde dentro, a sus pobladores gauchos y a los oficios y tareas características del Río de la Plata.

Vidal fue el primero en pintar la Plaza de Mayo; registró al gaucho boleando ñandúes; las carretas aguateras tiradas por bueyes, que según él era lo primero que llamaba la atención del visitante; los mataderos que describe como “repugnantes”, los pescadores a caballo; los uniformes de las milicias; la vestimenta de los gauchos; los niños “lecheritos” (vendedores de leche), etc. Sus acuarelas están acompañadas de extensas descripciones escritas, sobre los oficios, procederes, diseño de las herramientas, etc. Sin embargo es muy notable que Vidal no haya pintado los interiores de las viviendas porteñas y montevideanas, limitándose a las escenas públicas exteriores.

El día de la escarapela

Es curioso que Belgrano sea recordado, ante todo, como “creador de la bandera” por la historia liberal. Tal vez sea una forma de retribuirle el inmenso disgusto que tuvo que soportar, precisamente, con motivo de su “creación” por parte del pope del liberalismo argentino, Bernardino Rivadavia.

Pese al armisticio, los realistas de Montevideo continuaron sus hostilidades, asolando con sus ataques navales las costas del río Paraná.  Al tiempo que se daba por enterado de que el acuerdo con Elío ya no existía, el Triunvirato decidió establecer dos baterías a la altura de Rosario para Protección contra esas incursiones. Y como ya parecía ser un hábito recurrir a él cuando las papas quemaban, nombró a Belgrano para hacerse cargo de la misión.

Hacia allí partió el 24 de enero de 1812, al frente de un cuerpo de tropas, y en las barrancas rosarinas instaló la primera batería, llamada Libertad.

En estas circunstancias, Belgrano solicitó permiso del gobierno para que sus soldados llevasen un distintivo que los diferenciara de los enemigos.

Un decreto del triunvirato, del 18 de febrero de 1812, autorizó la creación de la escarapela, “de dos colores” blanco y azul celeste, siguiendo el diseño propuesto por Belgrano.

Al contestarle al triunvirato, don Manuel no ocultaba su entusiasmo, informando que el 23 de febrero había entregado las escarapelas a sus hombres para que “acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América”. Pero el gobierno en Buenos Aires no mostraba el mismo fervor. El triunvirato y, en especial, su secretario Bernardino Rivadavia estaban más interesados en las relaciones con Gran Bretaña (aliada de España contra Napoleón). Ante la noticia de que Venezuela había declarado su independencia el 5 de julio de 1811, el embajador ingles en Río de Janeiro, Lord Strangford, le había informado que su país no estaba dispuesto a aprobar en ese momento ningún intento de independencia en el Río de la Plata. En la nota, enviada en 1810 a Mariano Moreno, ya había intervenido:” Una declaración  prematura de la independencia sería cerrar la puerta de la intervención amigable de la Gran Bretaña, mientras duren sus relaciones actuales con España”.