El Municipio de Olavarría informa que el Instituto de Investigaciones Antropológicas de Olavarría (IIAO) ofrece durante el mes de junio un taller para el nivel primario sobre algunos mitos y verdades acerca de la historia de la bandera nacional.
El encuentro propone desarmar creencias instaladas en relación al surgimiento de la bandera argentina tal como la conocemos hoy contrastando esos mitos con evidencia científica e histórica. Se trabajará sobre 3 mitos en particular: el origen de la inspiración de los colores de la bandera, la química de los colores originales y la escarapela como precedente necesario de la bandera.
Está destinado a estudiantes de primaria 4°, 5° y 6°, con una duración estimada de 1 hora y tiene como objetivo desandar mitos construidos sobre el surgimiento de la bandera con base en información científica. Las escuelas interesadas pueden inscribirse en: iiaobiblioteca@olavarria.edu.ar
Algunos de los temas a abordar son:
Fakes y factos sobre nuestra bandera
- Los colores del cielo. No hay pruebas de que el celeste y blanco hayan surgido por inspiración de los colores del cielo. Lo más probable, según las investigaciones científicas sobre la historia, es que estos colores hayan provenido de los que usaba ya la corona española. La monarquía de los Borbones los usaba para representar el manto de la Virgen María.
- No hubo química con el celeste. Científicos analizaron químicamente, en 2017, las hebras de la tela de la bandera argentina más antigua que se ha encontrado y preservado y comprobaron que los extremos superior e inferior eran azules, más precisamente de un tono correspondiente al pigmento azul de ultramar. “La presencia de pigmento lapislázuli en sus partes superior e inferior le confiere una tonalidad azul”, concluyeron los científicos en el artículo científico.
- La escarapela primero. Belgrano detectó que sus tropas estaban desanimadas por el empobrecimiento general, después de que tras la revolución, se cortara el comercio con el Alto Perú. Así que pensó en crear un símbolo que los uniera y sirviera de motivación para construir un sentimiento de ‘equipo’, de nación. Vio que sus soldados usaban diferentes escarapelas y que eso resaltaba más las diferencias. Por eso, lo primero que hizo, en 1812, fue pedir que se creara una escarapela con los colores de una bandera que él había usado informalmente cuando lideró el Ejército del Norte. Los colores eran, según los documentos, “blanco y azulceleste”.


