COSTUMBRES, TRADICIONES GERMANAS Y EXPRESIONES CULTURALES
EN LAS COLONIAS
No todos habían sido agricultores sino que los había
de diferentes profesiones liberles, maestros e inclusive militares.
Mas, en Rusia, todos fueron obligados a ejercer la agricultura.
El caudal de tradiciones y costumbres llevadas al Volga se mantuvo
inalterable, dentro de las posibilidades que ofrecían el medio
climático y las reglamentaciones del gobierno. En todos los
aspectos pretendióse mantener fielmente los modos de vida del
lugar de origen y en gran parte lo consiguieron.
La conservación del idioma vernáculo y de las tradiciones
por espacio de dos siglos ha motivado serios estudios de etnólogos
y antropólogos. La permanencia en Rusia –casi incomunicados
con la madre patria y en colonias cerradas de un mismo credo- también
tuvo influencia en la formación de este pueblo.
El alemán academico se forma precisamente por la evolución
de los dialectos del alto alemán y no al revés. Es necesario
comprender en qué se diferencian el alemán “llano”
y los dialectos que dieron las bases del alemán actual literario
y académico. El alemán académico no se hablaba
entre los alemanes del Volga. Aunque hoy en día los alemanes
utilizan sus antiguos dialectos para entenderse en la calle y la intimidad
de sus hogares, naturalmente entre los distintos grupos de dialectos
de Alemania central existen variantes y diferencias regionales. Es
de hacer notar que los que practican dichos dialectos habitualmente
entienden el alemán literario o académico. Por otra
parte, las colonias se formaron en el Volga con grupos de igual procedencia,
aunque hubo excepciones.
Mientras el gobierno ruso no impuso su idioma nacional en la enseñanza
los colonos no le prestaron atención ni lograron aprender el
mínimo necesario para mantener una sencilla conversación.
Sus dialectos fueron mantenidos tan puros como los habían llevado
de Alemania. Si bien a unidad lingüística contribuyó
al mantenimiento de la tradición, también fue de lamentar
que el habitual desconocimiento del idioma ruso fuera una desventaja.
Después de un somero análisis del idioma que utilizan
hasta hoy los alemanes del Volga, no debemos olvidar que si bien eran
todos alemanes, no provenían en su totalidad de la misma capa
social y menos poseían identico nivel cultural, pese a que
la autoridad imperial los caratulara a todos como agricultores.
La necesidad de tener información sobre el mundo literario
de la época, recibir impresos con las novedades en el ámbito
del espíritu, conocer las corrientes filosóficas y técnicas
europeas, fue solo un vehemente e insatisfecho deseo. Muy pocas noticias
se filtraban hasta el Volga y hasta mediados del siglo diecinueve,
el intercambio fue nulo. Los alemanes, arrancados del centro de la
civilización, fueron marginados en los confines de la barbarie;
por ende, tuvieron que crear su propia “escuela filosófica”.
Se publicaron numerosas obras históricas, algunas narraciones
novelescas y se editaron diversas obras literarias de autores del
Volga. Estos fueron los primeros ensayos de los colonos y sus descendientes
en a producción literaria vernácula, todos sus libros
inspirados en la tradición y en su religión, aunque
no faltaba en ellos la exteriorización del buen humor.
Cada colonia tenía su escuela propia. El maestro era a la vez
el sacristán, que debía cantar en las funciones de las
iglesias. Los cantos sagrados eran melodías alemanas muy antiguas
que se habían transmitido de generación en generación.
Los hombres y jóvenes formaban coros y ejecutaban, sólo
de oído y sin haber estudiado música, cantos de hasta
tres y cuatro voces. Para ello las familias solían cantar acompañándose
con instrumentos musicales, de preferencia el armonio, reuniéndose
para ejercitarse. El canto fue siempre, entre aquellas familias, uno
de los factores principales de cohesión. Hoy todavía
se entonan en los hogares de los descendientes, durante sus reuniones,
los mismos cantos que los alemanes llevaron desde el Rhin al Volga
y trajeron luego a la Argentina. Estas canciones traducen triunfos
y derrotas, alegrías y pesares, y son como una descripción
de la propia vida que a través de las generaciones van adaptando
su significado a la realidad y en relacion el aspecto ético
de la persona.
Al principio la vida espiritual fue atendida por Franciscanos y Capuchinos,
Jesuítas, Dominicos y despuès sacerdotes diocesanos
de Polonia que injustamente habían sido confinados en Siberia
por los zares y más tarde liberados. En su momento fue fundado
el seminario de Saratov, que pronto se llenó de jóvenes
seminaristas de familias alemanas residentes en Ucrania y de las mismas
colonias del Volga. De esa manera tuvieron su clero propio, al que
dieron suma importncia por su espíritu profundamente religioso.
Era un verdadero espíritu de comunidad el que animaba y unía
a los colonos del Volga. No se aceptaba el individualismo, que divide
a las personas, sino ese espiritu comunitario que tiene la virtud
de provocar la unión de las voluntades. En mérito a
ello, antes de emprender la marcha a su nuevo destino, decidieron
de común acuerdo tres resoluciones a las que daban casi la
fuerza de un juramento:
l-Conservar siempre la religión.
2-Conservar el idioma original.
3-Conservar el sistema de vivir en colonias para la mutua defensa
y recíproca ayuda.
Los descendientes de aquellos bravos antepasados siguen siendo religiosos
practicantes, conocen su religión porque los padres se habn
encargadop de incuolcársela de viva voz, confirmándola
con el ejemplo.
De la madre Patria habían traído el sistema familiar
de patriarcado, es decir, el reinado del padre más anciano
de la familia. Los hijos contraían matrimonio y no se alejaban
del solar paterno. Por ello, el grupo familiar constituído
quedaba bajo la égida del más anciano, fuera abuelo
o bisabuelo. Las resoluciones intranscendentes las tomaba el padre,
pero las decisiones importantes incumbían al jefe. Los jóvens
casados sólo lograban la emancipación de la familia
cuando, por escasez de campo, se radicaban en nuevas fundaciones de
colonias.
La inclinación hacia el matrimonio y la familia numerosa se
explican fácilmente:
a-La soledad en tierras extraña y la obediencia a las enseñanzas
religiosas.
b-El sistema MIR de redistribución decenal de las tierras comunales,
de acuerdo al número de varones de cada familia.
c-Por dignidad y estimación propia.
Cuando estaba en vista algún noviazgo, y como se conocían
todos, ya se hacían cálculos de cuándo sería
la boda, y, con tiempo, la gente se preparaba y con buena anticipación
se extendían las invitaciones. Se elegía para ese menester
un cuerpo de “invitantes”, quienes, responsables de su
misión, se ponían el traje dominguero e iniciaban de
dos en dos la recorrida de la aldea, comenzando escrupulosamente por
el norte hacia el sur y terminanado del este al oeste. Ninguna casa
quedaba olvidada.
Ambos eran portadores de sendos bastones de cerezo, y al trasponer
el umbral de una casa y después del saludo cristiano, recitaban
a viva voz la invitación, y ya sentados ceremoniosamente, el
padre de familia sacaba una botella de buen licor y todos hacían
libaciones por la salud de los novios, mientras que la madre buscaba
en el fondo de su artístico arcón dos hermosas cintas
de seda de colores distintos y las ataba al cabezal de los bastones.
Esto se repetía de casa en casa y muy pronto los bastones se
convertían en un verdadero arco iris que flameaba al viento,
y los impávidos invitantes terminaban por renunciar a su misión
por incapacidad física, debido a las numerosas libaciones y
brindis, siendo entonces suplidos por otro par de relevo.
El origen de esta bella tradición debe situarse muy adentro
de la historia, procediendo de las viejas aldeas germánicas,
principalmente del Palatinado, de donde eran originarios la mayoría
de los colonos.
El día antes dela boda pasaba por las casas un carro cargendo
mesas, sillas, bancos y toda clase de objetos en calidad de préstamo,
que iban a engrosar la capacidad receptiva de los novios. Los hornos
del pan familiar humeaban en toda la pedanía, produciendo riquísimas
tortas que luego eran transportadas a la casa del festín, donde
poco a poco quedaban finiquitados los reparativos bajo la sabia supervisión
del dueño de casa. Se habilitaban las dependencias de las casas,
galpones y a veces hasta carpas.
(Continuará)