|
Parte
1 - Parte 2 Por la nefasta guerrra que se prolongó por espacio de treinta años (1618-1648), y que tuvo la desastrosa consecuencia de reducir los 25.000.000 de habitantes que entonces poblaban la nación alemana a la exigua cantidad de 4 millones, quedando el país en una ruina total. También por la guerra de los siete años (1756-1763) que fue tan caótica que niveló la población igualándola en una misma y única categoría, la de pobreza y miseria. Esta guerra de los siete años fue causal decisiva en nuestra historia temeraria: sus consecuencias funestas quebraron la resistencia física y moral de nuestros antepasados. Cuando la lucha estaba aún encendida, ya los nuestros iban dejando su querido suelo y buscaban la paz en otra elejada región del orbe. Casi toda Europa estaba invadida por la fiebre de la emigración. No podía entonces causar extrañeza el éxito que lograron los agentes del imperio ruso, enviados para provocar la decisión de muchos alemanes a fin de que se trasladaran a aquel país. Llegada de los alemanes del Volga Así, desde 1764 a 1767, un numeroso contingente de alemanes decidió fijar su residencia en territorio ruso con la segura esperanza, dadas las promesas formuladas, de disfrutar una vida más tranquila y más cómoda. Por lo tanto, desde distintos puntos se iniciaron movimientos de traslado, predominando los habitantes del Rhin, Baviera, Baden, Schwaben, etc. quienes a través de Lübeck y el famoso corredor polaco de Danzig hasta San Petersburgo, marcharon a Rusia para instalarse definitivamente en las dos margenes del caudaloso Volga. Algunas de las familias emigradas hubieron de emplear un año entero en su viaje desde la salida hasta la llegada, exponiéndose a inconvenientes de todo orden Es de imaginar las dificultades creadas por la carencia absoluta de caminos por ser lugares desiertos. Según los datos más ajustados a la realidad, se instalaron en aquel lugar y cerca de la ciudad de Saratov, que en aquel entonces contaba con cerca de 10.000 habitantes. Fueron unas 8.000 familias aldeanas con un total de 27.000 almas. Dada la situación de la época, los medios de transporte utilizados eran carros fabricados por ellos mismos. De acuerdo a un sistema que se empleaba en la Corte Imperial Rusa todos los alemanes que se radicaron en la zona del Volga fueron siempre llamados “los extranjeros alemanes”. Los que llegaron en el primer momento y quienes los siguieron fueron obligados a labrar la tierra cedida, que se componía de una extensióin de 350 kilómetros de largo por 200 de ancho, a una y otra orilla del citado río Volga. La mitad de ellos no eran precisamente agricultores ya que había de distintos oficios: artesanos, maestros e inclusive militares. El comienzo fue muy difícil y el inesperado asedio de las tribus errantes procedentes del lado oriental fue un capítulo terrible. Apenas transcurridos cinco años después de cumplidas las radicaciones originales y desde 1772, los jóvenes agricultores –ante la escasez de campo- comenzaron con la expansión de las colonias. Es así que en el transcurso de ciento veintisiete años los hijos y nietos de los primitivos inmigrantes lograron agregar otras noventa y una aldeas más. Al llegar al cambio de siglo, dicho pueblo germano, independiente y fiel a sus tradiciones, disponía de ciento noventa y cinco aldeas con sus respectivos campos. Cuando comenzaron con la colonización en 1764, su situación económica era bastante uniforme: todos eran pobres. Después de un siglo y medio se notaban muchas diferencias en riqueza. El pueblo, sujeto a un injustro sistema periódico de “redistribución” de las tierras fiscales llamado MIR, sufrió sus consecuencias. Era una experiencia rusa que produjo desaliento e indujo a la negligencia a muchos de nuestros colonos. Merece agregarse que uno de los motivos de empobrecimiento lo constituía la descendencia femenina en un hogar de colonizadores, ya que el código legal mencionado sólo asignaba el derecho a obtener tierras fiscales a los habitantes masculinos de las aldeas. De esta manera, las familias con muchos hijos varones y dotados de ambición habían logrado un notable nivel económico. Las industrias familiares eran los telares, produciendo telas de algodón, y además se encontraban en funcionamiento talleres que se dedicaban a fabricar máquinas: limpiadoras de cereal, de lana, ruecas, muebles, carros, implementos agrícolas, fieltros y en gran cantidad el calzado y las botas de fieltro irreemplazables en los largos meses de nieve. Pero una de las industrias básicas fue la molinera. La molienda de trigo, o sea, la producción de harina, fue de tal magnitud que a principios del siglo XIX se elevaba a medio millón de toneladas. En cambio, el aspecto educacional no guardaba relación con el potencial ecoómico de esos alemanes. Un pueblo dependiente y separado de su Alemania natal no lograba obtener los maestros necesarios.para dar a sus hijos una instrucción basica sólida. Además, al vencer los cien años de privilegio real en Rusia el gobierno exigió el aprendizaje del idioma ruso, lo cual significó una distorsión negativa. El nivel de la instrucción popular dependía mucho de la situación económica de la región ya que los colonos debían mantener sus propias escuelas y academias especializadas. Para comprender la real situación de los alemanes del Volga, después de permanecer un siglo y medio en tierra extraña, no debemos olvidar que nuestros antepasados fueron injertados como hombres libres en una sociedad de “siervos”. El estado de servidumbre prevaleció en el imperio hasta 1863, o sea que se mantenía aún un siglo después de su llegada. Ello fue muy negativo poara las generaciones germanas nacidas en el Volga, ya que el medio ambiente en ningún caso exigía una instrucción mayor. Con sólo poseer conocimientos muy elementales en lectura, escritura y aritmética uno llegaba a destacarse y sobresalir entre los nativos analfabetos. Este pueblo desprovisto de recursos económicos a su llegada había progresado mucho. Tanto es así que por diversas causas algunos agricultores acumularon ingentes fortunas y otros continuaron en las colonias como sirvientes de éstos. Las diferencias sociales cambiaron la vida de este pueblo ya no eran inofensivois colonos sino una comunidad económicamente poderosa. (Continuará) |
|
| Parte 1 - Parte 2 | |
|
|
|
Casamiento
de alemanes de una colonia |
|
Archivo
Histórico Municipal - Diciembre de 2004 Textos: Aurora Alonso de Rocha |