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LA
CONGREGACION DEL VERBO DIVINO EN EL PARTIDO DE OLAVARRIA.
Provincia de Buenos Aires. Colonia Hinojo
Parte 1 - Parte
2
Los primeros misioneros en la Argentina fueron los Padres Heinrich Becher
y Hermann Löcken. Era una congregación fundada en Holanda
en 1885, siendo Papa León XIII.
Colonia Hinojo fue fundada el 5 de enero de 1878 por un grupo de ocho
familias y tres jóvenes solteros, quienes arribaron directamente
desde Kamenka-Saratow-Rusia al puerto de Buenos Aires el 24 de diciembre
de 1877. Desde allí fueron trasladados en tren hasta la ciudad
de Azul, punta de riel del Ferrocarril Sud en ese entonces, y situada
en el centro de la provincia de Buenos Aires. Desde allí los
trasladaron en carretas hasta el asentamento, distante unas 7 leguas
en dirección suroeste. Vida durísima en los comienzos.
Una vez provistos de carros y chatas los colonos se trasladaban a Azul
los días domingos para cumplir con el precepto dominical y al
mismo tiempo aprovisionarse de víveres y otros enseres. Muchas
veces fueron robados en su viaje de rergreso por gauchos alzados o indios
ladrones que aún merodeaban por la vasta llanura.
Tres asentamientos, Colonias Hinojo, Nievas y San Miguel, vieron crecer
su población con nuevos colonos llegados de Rusia y por los hijos
argentinos. Los de Colonia Hinojo ya en 1880 habían construído
su capilla, donde los domingos rezaban fervorosamente el Rosario, leían
las Sagradas Escrituras y cantaban sus hermosos cantos. Y Dios los escuchó,
pues unos días antes de la fiesta de Corpus Christi de 1881 el
Arzobispo de Buenos Aires les envió un sacerdote, catalán
pero que hablaba el alemán a la perfección –aparte
del francés y el español-. Se llamaba Luis Servert, quien
hasta su muerte, ocurrida el 11 de octubre de 1896, permaneció
junto a sus feligreses del Centro Sur de la provincia de Buenos Aires.
Aparentemente, el P. Servert (y esto sería tarea de investigación
en Steyl y/o Generalato) conocía al P. Arnoldo Janssen, primer
director de la Orden del Verbo Divino, y habría tenido entrevistas
con él pues estaba interesado en ingresar a la nueva Fundación.
El P. Arnoldo le había aconsejado dirigirse a América
y ponerse a disposición de alguna Sede Espiscopal pues tendría
gran campo de acción entre los inmigrantes católicos,
y más aún los de habla alemana que se habían radicado
en la Argentina. Los restos del P. Servert descansan en la nave central
de la iglesia que él construyó en 1886 y que fue su sede,
la de Colonia Hinojo.
Hasta fines de enero de 1897 se hicieron presentes dos misioneros Lazaristas
de habla alemana. El 27 de diciembre de 1896 llegó el P. Federico
Fogt y el l de enero de 1897, el P. Guillermo Klocke, quien permaneció
hasta fines de mayo de 1897.
Desde junio de 1897 hasta diciembre de 1898 se fueron turnando dos misioneros
Redentoristas alemanes, los P. Matías Lorenz y Bautista Wellems.
Con la llegada del P. Hermann Loecken el 24 de diciembre de 1898, la
Congregación del Verbo Divino no se alejó más de
la localidad. Lo suceden hasta fines de 1899 los P. Honorato Eichleitner,
Enrique Aster, Juan Schreyer y Wiemers. Desde enero de 1900 hasta el
2 de mayo de 1901 fue párroco el P. Martín Drexler y teniente
el P. Gerardo Woeste.
El 9 de marzo de 1901 llegaron, con gran regocijo de los colonos, la
primeras Hermanas Misioneras Siervas del Espiritu Santo. Fueron ellas:
Superiora la Hna. Escolástica (Teresa Beckert, hermana del arquitecto
P. Beckert S.V.D.), la Hermana Stanislava (Leocadia Weibel) y la primera
vocación argentina, la hermana Hilaria (Ana María Becker,
de Valle María). El 26 de marzo de 1901, fecha del comienzo de
las clases, se toma como fecha de la fundación del que luego
se llamaría Colegio Santa Teresa, justamente en honor de su primera
Superiora. Desde entonces, marcharon unidos misoneros y misioneras,
tal como fuera el deseo de su fundador.
INMIGRACION ALEMANES DEL VOLGA
Por Rolando Serafín Hess
Iniciamos la publicación de la valiosa colaboración de
un descendiente de alemanes del Volga.
“Nuestros antepasados alemanes se establecieron en Rusia en 1764
y estuvieron radicadios en colonias a ambas orillas del río Volga
hasta el año 1877, fecha en que comenzó la emigración
a países americanos, sobre todo a la República Argentina.
Así nosotros, usufructuamos esa PATRIA, por cuyo progreso, porvenir
y vigencia estamos dispuestos a dar nuestras vidas, reservando nuestro
honor sólo a Dios, conforme al decir de los castellanos.
Sus descendientes nos sentimos argentinos y anhelamos construir un ciudadano
que aúne las cualidades más salientes del germano –iniciativa,
fuerza de voluntad y capacidad de realización- con la fogosidad
y espontaneidad del latino, para obtener un “prototipo de argentino”,
gestor de una Nación desarrollada y con un porvenir venturoso
para el bienestar de las generación presente y las del futuro”.
El autor continúa con emotivas consideraciones sobre la patria
de adopción. Veamos cómo relata su llegada de sus antepasados
“La llegada de los inmigrantes europeos en la segunda mitad del
siglo XIX es un fenòmeno que ha incidido hondamente en la vida
argentina. Sin lugar a dudas, ella originó una nueva fisonomía
al hombre argentino, explicación cabal de las diferencias sociológicas
que presenta hoy nuestra patria con respecto al resto de los países
latinamericanos.
Leoncio Barrera, quien ha visitado los pueblos de los descendientes
del Volga en nuestra patria dice: ´Nuestro país ha tenido
un desenvolvimiento agrícola y en la vida moral un valioso aporte
de los alemanes del Volga. Ellos han demostado actividad, contracción
y abnegación en sus labores y son de un espíritu realizador.
Amalgamando todo ello a un acentuado sentimiento religioso y plena devoción
al hogar, casi como a un templo. Ellos llegaron a nuestras playas hospitalarias
como éxodos de un gobierno opresor en sus lides laborales y aún
en sus creencias religiosas. Pero venían tan sana y noblemente
inspsirados que bien podían haber dicho como presentación:
-Venimos de muy lejos, venimos de la adversidad pero en nuestras mentes
con elideal del trabajo en la realización fecunda d ela tierra
generosa; en nuestros corazones con la cristiana hermandad y como escudo,
el anhelo de la reconstrucción de nuestros hogares cimentados
en la religión católica´.
Idiosincracia
de los alemanes del Volga
Nuestros antepasados han sido registrados en nuestra literatura casi desde
su comienzo. Valga, por vía de prueba, este párrado tomado
de la obra de Estanislao Zeballos “ Viaje al páis de los
araucanos”: ´Son de raza fuerte y emprendedora, de carácter
fácilmente amoldable a la nueva vida holgada y culta en que entran
bajo excelentes auspicios. Comprobar el sublime heroísmo de estos
hombres del agro y del trigo, que pueden ostentar títulos muy hermosos,
como son sus numerosos hijos, sus manos callosas y su corazón henchido
de amor a nuestra Patria, a cuya grandeza han contribuído tan eficazmente.
Forman un pueblo que se caracteriza por su gran espíritu de trabajo,
por su amor al orden y por el más profundo respeto a las autoridades
constituídas. Su lucha para cooperar en la consolidación
de los grandes destinos del país ha sido constante y efectiva,
siguiendo los dictados de una vocación noble´.
Sintesis histórica de la colonización de los alemanes del
Volga
Cuando el 1762 tomó posesión del trono imperial ruso la
zarinaCatalina II, era la zona del Volga un desierto temido por la gente
civilizada por hallarse bajo frecuentes incursiones de tribus salvajes
y por ser región poblada por toda clase de animales dañinos,
agresivos y peligrosos que creaban una contínua zozobra en aquellos
que debían poblar el lugar.
La zarina Catalina, de nacionalidad alemana, emitió una proclama
ofreciendo los terrenos del país para inmigrantres, principalmente
procedentes de Alemania. Al tener poca aceptación la primera proclama,
se dio inmediatamente otro manifiesta con la misma finalidad el 22 de
julio de 1763, ofreciendo completa libertad y plenos derechos, lo cual
significaba que los futuros pobladores podían conservar la religión
y su idioma, tener escuelas propias, ejercer sin control del estado ruso
la administración de las colonias, sus sociedades, su justicia,
etc, con el derecho a vivir agrupados en colonias para una mejor defensa.
Aparte de las ventajas señaladas, quedaban libres de la obligación
del servicio militar, no solamente los inmigrantes como tales sino también
sus descendientes por tiempo indeterminado. Al saber que en la población
alemana había interés por instalarse en el Volga, fueron
enviados emisarios rusos, a fin de proponer a las familias las ventajas
señaladas y persuadirlas o inducirlas para radicarse en Rusia.
Considerando todo el proyecto de la zarina, comprendieron los futuros
emigrantes que podrían vivir en un estado completamente independiente
dentro de otro estado: el Estado de las Colonias Alemanas dentro del Estado
Ruso”.
(continuará) |