Ya se encuentra en prensa el segundo tomo del MAnual de Historia Olavarriense. Proximamente será presentado.

Anticipo Manual de Historia Olavarriense II: Modernización

Anticipo del Manual de Historia Olavarriense II

24 de mayo: El Archivo Histórico adelanta algunos temas de su Manual de Historia Olavarriense tomo II, en preparación.


"La estructuración de la economía exportadora, comenzada hacia 1820, se había completado en lo esencial en 1914, pero la expansión de las exportaciones continuó aun con altibajos más abruptos en el clima económico más inestable de la primera década de la entreguerra; fue en 1928, en las vísperas mismas de la catástrofe que destruyó el sistema económico mundial en que el país había alcanzado la prosperidad, cuando esas exportaciones alcanzaron su punto más alto: con más de 1000 millones de dólares-oro, doblaban las más altas de la preguerra".
El autor (*) sigue explicando que la provincia de Buenos Aires era la zona que más había participado de la expansión y que iba a ser el terreno donde florecería una de las clases terratenientes más opulentas del mundo. Esa aristocracia es, según los sociólogos, decisiva en la formación de la clase política argentina, no sólo porque era la cantera de donde provenían los detentadores de los puestos de decisión sino porque la estancia grande fue un modelo de valores y conducta que pervivió aún cuando ya el número y el peso de clase hubieran disminuido (a grandes rasgos, después de 1940).
Dentro del propio radicalismo, los años 20 son los de la división. Los que siguen a Alvear llaman Personalistas y Peludos a los seguidores de Yrigoyen y estos a los otros, que se dicen a sí mismos Antipersonalistas, los Galeritas, aludiendo a sus posturas y origen social aristocrático. Si bien actúan en común en las cuestiones básicas y si bien su doctrina es la misma, hay enfrentamientos permanentes. En 1922 gana las elecciones Alvear, un hombre perteneciente a una de las familias más ricas de la Argentina. Vivía en París, en un gran palacio, y allí recibió la noticia de su triunfo electoral. No obstante, era probada su honestidad y la generosidad con que se ponía al servcio de la política.
Durante su primer gobierno (1916-1922) el peor conflicto que tuvo que enfrentar Yrigoyen fue la oposición de Camilo Crotto, gobernador de Buenos Aires. Desde 1918 Jose Luis Cantilo había sido enviado como interventor en la provincia de Buenos Aires. Se produjo por ello la decantación de la animosidad entre federalistas y provincialistas. Los segundos acusaban al gobierno nacional de desatender la provincia retaceando los recursos participables.

(*)Tulio Halperin Donghi. Clase terrateniente y poder político en Buenos Aires. En Cuadernos de Historia Regional Nº 15, 1992.


Los años siguientes a la conclusión de la primera guerra mundial se caracterizan en todo Occidente por el optimismo. Se les ha llamado años rugientes (rowling twentees) por la alegría de vivir, el dinamismo en la creación y las invenciones, técnicas y artes, y la velocidad, tanto material a través de los medios de comunicación como simbólica, por la universalización del capitalismo.
En todos los países latinoamericanos hubo un proceso semejante: a una oligarquía que concentraba los resortes del poder y el dinero, la reemplazaban gradualmente hombres provenientes de una burguesía nacida de la urbanización, la inmigración, el acceso a estudios universitarios y militares.
A partir de 1890 se fundan los partidos Socialista y Radical, que llegan a disputar espacio a esa oligarquía. La ley Electoral de 1912 abre las elecciones a los recién llegados con el voto universal y secreto. A principios del siglo XX, por otra parte, ya existían fuertes sindicatos que agrupaban a los ferroviarios y los obreros del puerto, y la FORA, que federaba a muchos de ellos.
Un fenómeno que favorecía la toma de conciencia de clase y la formación de sindicatos era la gran concentración en pocas grandes ciudades. En sentido contrario actuaba el alto número de desocupados y de subocupados: los que trabajaban sólo en algunos meses del año -caso de muchos peones de campo, por ejemplo- y los que hacían changas o dragoneaban.
Largas jornadas de trabajo, salarios insuficientes, explotación de mujeres y niños (18% de la mano de obra industrial porteña) se sumaban a las malas condiciones de higiene y vivienda. Casi todas las familias proletarias vivían en una sola pieza, la tuberculosis diezmaba a quienes no disponian de servicios y abrigo.
Un problema crónico de la economía argentina, aún en los períodos de expansión, era la dependencia de los mercados extranjeros como compradores
de productos primarios y proveedores de productos terminados e insumos.

Vocabulario: dragoneaban los desocupados que esperaban en los lugares de trabajo a que alguien faltara, para reemplazarlo y cobrar el día según una lista de espera y ocupación.
Proletariado se llamaba al numeroso grupo de la sociedad que no contaba con bienes salvo su fuerza de trabajo y la ayuda de sus hijos (la prole). Es un concepto paralelo al del campesinado europeo, que consideraba un alto número de hijos la garantía de mano de obra y ayuda en la vejez: una inversión, una riqueza.
Insumos son los elementos que requiere la manufactura o fabricación en serie, o sea, materia prima, combustible, máquinas y repuestos. En el caso de los insumos industriales, la importación de una buena parte de los mismos hizo que la guerra, encareciéndolos o impidiendo el ingreso, afectara la producción y la consiguiente ocupación de trabajadores.

Walter Richard J. La provincia de Buenos Aires en la política Argentia, Emecé 1987. Cap. 3 y siguientes
Historia Argentina CEAL. 197l y actualización

Ver AFICHE DE LA CAJA INTERNACIONAL

La promoción de la Caja Internacional Mutua de Pensiones brinda información sobre el sistema que precedió al de aportes solidarios.
Se trataba de instituciones fundadas por particulares, una empresa similar a un banco destinada a captar pequeños aportes mensuales o anuales de trabajadores. El origen había sido una iniciativa de un presidente de Francia, Casimir Perier, en el siglo XIX, la "Alianza de Higiene Social", que tuvo éxito e imitadores.
La sede de la Caja Internacional estaba en Av. de Mayo 1301. Funcionó durante décadas, al parecer también con éxito.
El sistema era similar al que se implementó en nustro país en los últimos años por afuera del de aportes solidarios, donde todos los trabajadores aportan a lo largo de su vidalaboral para luego repartir de acuerdo con las pautas de cada actividad y categorías. En el sistema solidario la renta vitalicia se otorgaba al llegar a cierta cantidad de aportes y era individual, según el monto acumulado. La base era diferente: no de todos aportando para todos sino de cada uno aportando para su futuro. Se supònía que el ahorro de cada uno influía positivamente en el estado de toda la sociedad. y que, además, estimulaba la previsión y el ahorro.
Las empresas de capitalización de pensiones, por otro lado, invertían los ahorros de los asociados y sumaban las rentas obtenidas. Se hacían frecuentes asambleas de socios y se publicaban boletines con informes de inversiones y ganancias.
Como se preveía en los estatutos que el capital social no podía bajar de cierta suma, aunque no había garantía de ningún banco y sólo intervenía el estado en el momento de autorizarlo, solían funcionar bien. Se las consideraba cooperativas de ahorro e inversión.



21 de abril
: Manual del Archivo Histórico declarado de Interes Provincial

Para los temas de fechas anteriores a 1920 se puede consultar el Manual de Historia Olavarriense tomo I. Se encuentra en todas las bibliotecas populares y escolares del partido y en venta en librerías.

El Manual incluye decenas de fotografías de gran valor testimonial y artístico, la mayoría pertenecientes a la colección de Marc Aurelio Cirigliano que se guardan en el Archivo Histórico Municipal y que pueden ser utilizadas por los docentes y alumnos.

Este Manual ha sido declarado de Interés Provincial por la Legislatura de Buenos Aires. Actualmente se trabaja en el tomo II.


11 de marzo: Informe de tareas

El Archivo Histórico Municipal continúa con sus tareas de rutina –consulta y asesoramiento sobre temas de Olavarría- y, mientras tanto, avanza en los proyectos de largo plazo. Uno de ellos es el tomo II del Manual de Historia y otro, la digitalización de las actas del H Consejo Deliberante desde 1879, con vistas a hacer una edición multimedia de los ocho primeros libros (3188 actas). La consulta de las mismas, así como la de los documentos municipales y los expedientes de la Justicia de Paz, son la base documental del Manual, enriquecido también con periódicos, fotografías y otros materiales gráficos.

En el período que abarcará este segundo tomo se destacan algunos conflictos poco conocidos, como el que enfrentó a los vecinos con un trust extranjero para lograr que el servicio eléctrico fuera cooperativo y local.

Investigaciones que lleva a cabo el Ing. Ernesto Iglesias, residente en Bahía Blanca, sobre su pueblo –Azul- muestran un proceso idéntico: la formación de cooperativas en las localidades para abaratar el servicio, decidir sobre el rumbo de los negocios y, sobre todo, evitar la formación de monopolios. En este caso, el investigador prueba que detrás de una empresa norteamericana estaba la Compañía Ferrocarril del Sud, de capitales ingleses.Los argumentos que esgrimen los vecinos más destacados –empresarios y hacendados- llaman la atención pues no se diferencian de los que desarrollaban los socialistas y los radicales más combativos y los que muy pronto publicarían Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.

La electricidad, un sueño de todos los pueblos que crecían, fue un negocio ambicionado por grandes y pequeños empresarios. En Olavarría hubo una empresa del señor Brumana que proveyó desde luz desde 1907 pero, igual que en Azul y otras ciudades, una gran compañía con sede en la capitl ganó más adelante la licitación para la provisión. Unos años después se formaron cooperativas de vecinos. En 1919 se había formado una cooperativa en Azul y sus estatutos fueron el modelo de la que en 1928 iniciaron los olavarrienses.

El primer paso fue la formación de una comisión Pro-Usina Popular (30 de setiembre de 1928). La compañía que tenía en ese momento el servicio era SALEO (Soc. Argentina de Luz Electrica de Olavarría), cuyo contrato vencía el 31 de diciembre de 1929. Había empezado como empresa argentina pero la había absorbido un consorcio norteamericano que –se decía en ese momento- “proyecta un vasto plan de trustificación de la electricidad en el país”.

Los vecinos se adelantan al vencimiento, descontentos y con ánimo de tomar el servicio. Se quejan de que las tarifas son excesivas. Simultáneamente, SALEO pide que se le autorice un aumento de las mismas antes de que expire el contrato so pena de no continuar con la prestación. La comisión Pro-Usina-Popular acusa a la empresa de acumular votos entre sus allegados y digitar las asambleas.

Los argumentos de los olavarrienses son fuertes: “No olvidemos el amargo ejemplo de los ferrocarriles, comanditados por capitales extranjeros que arrementen contra leyes, reglamentos y autoridades nacionales y contra la economía del país” además de que “emigran hacia el extranjero las utilidades que se obtienen, restando así una parte de la riqueza progresiva que va formando la actividad popular, lo que sería de todo punto de vista antipatriótico. Que esta sujeción al capital extranjero, va ciñendo cada vez más el anillo que coarta la independencia económica de la República, y si a ella no se opone una valla eficaz, llegará el momento en que nuestro país veráse transformado en una disimulada factoría extranjera con las consiguientes y graves consecuencias que se notan en países en donde esta absorción se ha realizado”. A continuación el manifiesto de fundación de la comisión recuerda los casos de México, Nicaragua y Panamá.

Los vecinos plantean el servicio eléctrico como un negocio privado pero piden la adhesión de la Municipalidad y la posible suscripción de acciones. Pasan enseguida a enumerar las virtudes de la cooperación. Razonan que la suma que pide SALEO para una conexión equivale a una acción de la que ellos proponen y que haría a cada usuario el dueño de la empresa, tan dueño como cualquiera pues ningún socio tendría mas que un voto.
El Municipio se adhiere. Se llena la lista de afiliados -comerciantes o simples particularles- y se elige por aclamación una comisión formado por Antonio Pelegrino, Rodolfo Aramburu, José María Ventre, Francisco Baltz, Guillermo Pellicioni Triaca, Martín Gregorini, Juan A. Errecart, Juan F. Costa Rubert, Victoriano Arroyo, Guillermo Hoffmann.

Se informa, además, que la página Internet del Archivo –www.olavarria.gov.ar/archivo-permite conocer algunos temas del pasado, a veces pintorescos, como los avisos sobre ropa de baños en la playa “!de pura lana!”, o los que muestran la higiene, el cuidado de la salud o las modas.

 

www.olavarria.gov.ar/archivo
Archivo Histórico Municipal 2008