La
clase media a principios del siglo pasado |
| Una
clase media se define por la posición entre otras, mejor y peor
ubicadas teniendo en cuenta los bienes de consumo y el acceso a la salud,
la educación y el entreteniemiento. Es un concepto que varió
en el tiempo, pero puede decirse que en el centro de la provincia de Buenos
Aires se fundaron pueblos que dieron origen a una clase mejor dotada en
la misma generación de los fundadores o en las dos siguientes,
y que los indicadores no fueron la familia y el apellido o la condición
de primeros ocupantes sino la condición de propietarios afincados
–lo cual les daba acceso a los cargos municipales y los empleos
publicos-, la adquisición de tierras, la industria y el comercio.
Las artes y artesanías y los matrimonios con los que detentaban
esa situación permitían un acceso lateral. En principio
no había limitaciones por religión, nacionalidad u origen
étnico. El dinero legitimó cualquier actividad, aún
la prostitución regular (con pago de patente y respeto de la legislación)
y los entretenimientos que la acompañaban aunque seguramente hubo
matices y se necesitó el transcurso del tiempo. La vivienda y los bienes de uso –ropa, alhajas, coches- y el cumplimiento de un gasto suntuario que se consideraba inevitable, marcaban la pertenencia a la clase acomodada. Por ejemplo, hacer beneficencia, donar bienes a la iglesia o las instituciones, donar un terreno rural para que se pusiera una escuela o para un club cercano a la estancia, pagar las fiestas (bombas de estruendo, fuegos artificiales, bandas), encargar estatuas, bustos, cuadros para los sitios públicos. Paradojalmente, el gasto suntuario fue el motor de crecimiento para la clase baja,que tenía contínuamente encargos laborales. Era un sistema paternalista, mal regulado, poco justo, pero que dejaba espacio para la iniciativa y el esfuerzo de los pobres. Debemos imaginar una sociedad dividida entre ricos y pobres, entendiendo por ricos a los que en las metrópolis formaban la clase intermedia. Por encima de ellos estaban algunos grandes propietarios de campo que no solían vivir en el pueblo, por debajo una gran masa de gente no propietaria o propietaria de pequeñas parcelas o casitas urebanas, que se asumían como pobres y basaban en la laboriosidad, el ahorro y el buen nombre sus posibilidades de mejorar. En los años 20 del siglo pasado ya tres partidos compartían los puestos del Consejo Deliberante y el Ejecutivo Municipal: Conservador, Radical y Socialista. La plataforma de los radicales se didirgía especialmente a los derechos políticos: voto saneado, más comités en los pueblos, acceso de la gente común, muchos de ellos hijos de inmnigrantes, a los cargos. La de los socialistas, a la educación cívica, la escuela y la higiene pública. Los conservadores predicaban la permanencia del liderazgo ya ganado desde el siglo XIX. Todos, sin embargo (aunque con matices) coincidieron en el valor de la educación común y en la absorción de la riqueza cultural de la inmigración. |
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Archivo Histórico Municipal
Enero de 2004