El Arroyo Tapalqué



El agua, elemento vital en todos los tiempos, lo era más aún en el siglo XIX. Los pueblos la necesitaban para hombres y animales, riego, higiene elemental. Un arroyo solía ser el eje del poblamiento tanto si había una fundación formal como si se trataba de la instalación espontánea de los que buscaban sustento. Es el caso de Olavarría, que en sucesivos intentos siempre ocupó las márgenes del arroyo Tapalqué.

Fuente de vida, el arroyo es una presencia grata: si antes fue uno de los lados del cuadrado fundacional, hoy, mediante el crecimiento de los barrios, corta la ciudad y con sus árboles, sus barrancas, sus puentes, le da una fisonomía encantadora.

Las fotografías del siglo XIX nos dicen que ya por entonces era lugar de paseos a pie o en carruaje de caballos y más tarde en automóvil. Que se hacían picnics, que se tomaba el fresco, que con el tiempo hubo clubes y balnearios y se aprovecharon sus aguas para recreación.
Los documentos, por su lado, nos cuentan una historia interesante: los inicios de la ecología entre nosotros.

Entre las primeras ordenanzas encontramos una de l893 que obligaba a las industrias que usaran el agua del arroyo a establecerse fuera de un radio de 20 cuadras desde la plaza central y sólo aguas abajo, tomándose la calle San Martín como punto de declinación. Menciona las fábricas de jabón, sebo, grasa o aceite, destilerías, chacherías, cola, almidón, saladeros y depósitos de huesos y trapos. Otra ordenanza de ese año prohibe expresamente la introducción de “materias o gérmenes de putrefacción o descomposición volviéndolas insalubres o hediondas”. Prohibe que se bañen caballos, que se laven carruajes, que se lave ropa desde Del Valle hasta Necochea pudiendo hacerse sólo en el lugar conocido como ”Paso de las medias aguas”.

La urbanización traía nuevas costumbres: desde l896 estuvo prohibido bajo pena de multa bañarse en el arroyo en el trayecto que iba de Colón a Del Valle.

Año a año se reiteraban las disposiciones sobre cobro de un impuesto a la extracción de arena que, junto con la cal, la piedra y el cascajo, ya se veían como materiales no renovables sujetos a cuidado y tasación.

También se prohibía bajo fuerte multa arrojar basura o animales muertos.

Al tiempo que se tomaban estas medidas, el arroyo era objeto de otros cuidados, que tenían que ver con su condición de lugar de esparcimiento. En l896 se expropiaban los sobrantes de terreno sobre la margen del arroyo Tapalqué “para formar en ellos paseos públicos”. A partir de ese momento hay varios expedientes denegando la venta de solares en las riberas. El l0 de julio de l90l se le daba el nombre de Bartolomé Mitre al paseo ya muy frecuentado que continuaba al boulevard Brown, calle ancha que desde el 28 de diciembre de l896 veía oficializado su nombre al mismo tiempo que a sus “paralelas inmediatas” las designaban como Caridad, Junín, Alegría y Progreso. El antiguo boulevard Progreso ya empezaba a llamarse Cnel. Pringles.

Desde entonces el arroyo y sus paseos, clubes y balnearios formaron parte de la mejor historia personal y colectiva de los olavarrienses.

¿Usted sabía que en l897, en un plano de la ciudad que levanta Víctor Zanfrognini, el arroyo está señalado como “río Tapalqué”?

¿Usted sabe que las riberas de los arroyos se llamaban “caminos de sirga” porque sirgar era la operación de transportar carga tirando desde la orilla?

¿Usted sabía que en l897 se aprobó en la Legislatura de Buenos Aires la apertura de un canal que iría desde Olavarría hasta el Riachuelo, en la Capital (más de 300 kilómetros) con las aguas reguladas por esclusas y enganchando los arroyos Tapalqué, Las Flores y otros? La ventaja consistía en la economía del transporte en barcazas tiradas desde la orilla por caballos, de piedra y cereales. Finalmente no se hizo.

¿Usted sabe que la costumbre de que los novios se fotografíen cerca del arroyo y sus puentes, es muy antigua?

¿Usted sabe que en los años 30 del siglo XX los hombres sólo podían bañarse -o lucirse- en el balneario si usaban malla con pollerita delantera y una pechera?

Si usted tiene viejas fotos del arroyo, sus paseos, sus fiestas, el monumento, los circos que se instalaban en la orilla, el regimiento que hacía allí su vivac y las maniobras, la filmación de una película, las predicaciones religiosas, cuídelas, muéstrelas, permita que se reproduzcan y publiquen. Contribuirá a que todos conozcan las cosas de Olavarría.

Y si camina a la orilla o lo cruza, mire los árboles, averigüe de qué especie son, cuáles son los más viejos, cuándo florecen, si pierden o no las hojas. Los árboles son parte de la riqueza de una ciudad, fuente de vida y espectáculo que se regala generoso.
 

Postales antiguas donde se aprecian distintas vistas del arroyo.
Molino La Clara
Club Estudiantes
Arroyo Tapalqué
Club Atlético Estudiantes
Arroyo Tapalqué

Archivo Histórico Municipal - Noviembre de 2001
Textos: Aurora Alonso de Rocha

www.olavarria.gov.ar/archivo