Novios
y símbolos |
La secuencia de imágenes muestra los cambios en la moda de los novios durante la gran inmigración (c 1880 a 1920). Sabemos que al principio la novia usaba un simple vestido oscuro de corte recatado, que cubría brazos y cuello tanto en invierno como en verano. En la etapa siguiente aparecen los vestidos negros, de paño más liviano y de seda cuando no eran meses fríos, con un velo y azahares. Luego vemos vestidos de gala de colores que la fotografía en blanco y negro no señala, pero que otras fuentes aclaran que eran celestes o rosados. Se les agrega el velo, y recién entonces comienza a usarse el vestido blanco con velo y flores. El largo sigue la moda del traje en general, hasta el suelo, hasta los tobillos o a media pantorrilla. Estos usos son más tardíos en los pueblos del interior de la provincia, pero en las ciudades más grandes los lineamientos eran los mismos. Como la ropa de boda tenía un alto carácter simbólico, podemos preguntarnos qué representaba, qué valores quería resaltar. Sobre el color blanco y los azahares, flores muy delicadas que se ajan con facilidad, hay consenso: representaban la pureza de la novia, la virginidad. En algunas épocas el velo sobre la cara, que se retiraba al final de la ceremonia, significaba el recato ante el novio. Sin embargo, antes de ese color y esa flor, estuvo el vestido negro de terciopelo, merino o seda, que representaba la mdurez que asumía la novia en su nuevo estado civil; pasaba a ser una señora, con las obligaciones morales y sociales que eso conllevaba y entonces se vestía igual que las mujeres de cuarenta o cincuenta años, tal como seguiría haciéndolo en el futuro. El velo introduce una nueva idea, la idea romántica del amor, la juventud, la belleza. De hecho, las novias viudas o de edad madura no usaban vestido blanco ni velo. Sí llevaban un ramo de flores o de flores y ramas, símbolos del renacer de la vida, o sea, de una etapa nueva y feliz. Por su lado, los varones usaban guantes, cuellos rígidos, traje oscuro, reloj de cadena, todo lo que mostraba seriedad y madurez. En la pose es común que el novio estuviera sentado y la novia parada a su lado, con las manos como lazo de unión, tomadas o sobre el hombro. Hay que resaltar la elegancia del vestuario, que correspondía a gente que generalmente no era rica. El matrimonio se asumía como uno de los días especiales de la vida, y se recurría a los mejores artesanos para vestirse, el mejor fotógrafo, la mejor fiesta que pudiera pagarse, para solemnizarlo.
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Se agradece la colaboración de Graciela Rossetti que nos ha hecho llegar estas hermosas fotos familiares. |
| www.olavarria.gov.ar/archivo Archivo
Histórico Municipal
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