La iglesia San José
 
Una historia de nuestra iglesia parroquial
Por Victorio F. T. Bertolini

El siguiente relato forma parte de una publicación personal hecha por un sobrino del Presbítero Antonio Bertolini. El Sr. Vioctorio F. T. Bertolini fue Presidente de los jóvenes de la Acción Católica de la parroquia San José durante muchos años. El Archivo Histórico le agradece su contribución al conocimiento de la historia de la iglesia en Olavarría.

Cuando todo el partido contaba apenas ocho mil habitantes, el año 1882, Monseñor Aneiros nombraba al primer capellán, a pedido de la Autoridad Comunal, para ocupar la jefatura espiritual desde la capilla recientemente construída en terrenos propios por Don Pedro Pourtalé.
El nombramiento recae sobre Don Pedro Castro Rodríguez, un sevillano, recientemente llegado de España, y se establece en el solar donde hoy se encuentra el Teatro Municipal. Una capilla sencilla, techo abovedado de zinc y madera, pisos de baldosas sentadas en cal y diez ventanas que caracterizaban el edificio. Junto a ella, la Casa Parroquial y un Colegio anexo.

Hasta ese momento la atención espiritual del pueblo era realizada desde Azul. De tanto en tanto un sacerdote de aquel lugar se acercaba en su diligencia, venciendo la distancia que se agrandaba con los malos caminos, para sembrar la palabra evangélica en forma precaria y desorganizada.
En el año 1889 se hace cargo de la Parroquia el presbíteo Antonio Bertolini, quien permanecerá en funciones durante veintitrés años, quizás los más significativos de la historia de la iglesia de Olavarría, ya que se encuentra en los orìgenes y por lo tanto contando con la indigencia y la precariedad propias de todo comienzo. Una victoria es el vehículo con que cuenta el P. Bertolini para desplazarse a donde lo llamen las necesidades espirutuales de los feligreses.

En 1895 el Arzobispo de Buenos Aires Monseñor Uladislao Castellanos aprueba los planos para el nuevo templo y forma la primera Comision. Al año siguiente se coloca la piedra fundamental, que bendice el mismo Arzobispo.

La comisión tropieza con muchas dificultades por lo que la Municipalidad debe ayudar en la iniciativa, hasta que el 8 de julio de 1898 se celebra la primera misa en el nuevo templo, de sobrio estilo romántico. Desde 1907 cuenta con las campanas San José y Virgen de Luján, adquiridas en Italia y que fueron bendecidas por el obispo de La Plata Monseñor Terrero.

En esta etapa llegan a Olavarría las Hermanas de Nuestra Señora del Rosario. Hacia el año 1900 abren un pequeño colegio en la casa de Florencio Monteagudo, en el solar que hoy ocupa una parte del Hospital Municipal. Muy pronto pasan a ocupar la casa del Dr. Angel Pintos que gratuitamente lo presta a las Hermanas para que allí funcione el colegio. En lo que hoy es el Museo Arce se desenvolvió la obra educacional del Instituto del Rosario hasta que adquirieron el actual solar. Hoy funciona en el edificio de la calle Lavalle el jardín de infantes, un colegio primario y un colegio Nacional Normal junto con uno Profesional. Un verdadero y serio aporte al Partido de Olavarría y a partidos vecinos, hecho por la orden fundada por Monseñor Orzalli.

Llegamos así a 1913 en que se hace cargo de la Parroquia San José el cura párroco que más tiempo estuvo en Olavarría, Francisco Romano, un jalón de la iglesia local y figura inolvidable. Aun hoy los olavarrienses recuerdan al cura de las pampas, al sacerdote culto e ilustrado de camisa y bombacha. El Padre Romano, eminentemente popular, permanece treinta y cuatro años en la función parroquial y estructurando la acción misionera.
En esta etapa crece la misión de los laicos en la tarea evangélica mediante la Acción Católica. En Olavarría se funda la misma en 1947. Desde entonces se suceden varios párrocos, en períodos cortos: Presbíteros Ferrari, Fal, Rol y Villa.

En 1952 llega procedente de Bolívar el Presbítero Vicente Aducci, hombre visionario y dinámico que emprende una gran tarea que durará ocho años, creando centros de espiritualidad como San Vicente, Luján y Fátima. Crea, además, tres colegios que funcionan todavía y crecen con paso firme: Cáneva, Fátima y Esquiú. Todos son colegios mixtos dirigidos por comunidades parroquiales, sacerdotes y laicos capacitados y esforzados.
Tan rica fue la obra del P. Aducci que le valió la elevación al episcopado, cuando pasó aser Obispo Auxiliar de Monseñor Anunciado Serafini en la Diócesis de Mercedes, en 1962. Dos años después Monseñor Aducci fallecía con una brillante carrera apostólica y sus restos descansan en la Parroquia San Vicente por pedido expreso en su lecho de muerte hecho al gran amigo y párroco de esa iglesia, Bartolomé Peri.
(Continuará)

Presbítero Vicente Aducci, junto a su santidad, el papa

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Archivo Histórico Municipal